Muchos padres suelen tener la apreciación de que sus niños son tímidos o retraídos, por falta de información responsable. Para poder contestar esta inquietud primero debemos colocarnos en que etapa de desarrollo que está el niño y no dar repuestas ligeras.
Es normal que un niño de 4 años o menos que se ha incorporado a un espacio desconocido para él, primero debe adaptarse y sentir que está en un espacio seguro y en ese momento va a poder desplegar su capacidad de juego profundo.
Por otro lado hay que tener en cuenta que hasta alrededor de los 3 años los niños juegan uno junto al otro sin formar vínculos de amistad como los vistos desde la mirada de un adulto. Para un niño pequeño un amigo es todo aquel compañero que comparte con él un juego, la mesa, el aula o cualquier espacio o interés común. Hasta bien pasados los 6 ó 7 años los amigos son circunstanciales, sin querer decir que los lazos afectivos entre ellos no sean importantes. Es recién a partir de estas edades que debemos estar atentos si la maestra o tutor nos indica que el niño permanece solo en el recreo, no desea o le cuesta relacionarse con sus pares.
Como mamá de un niño pequeño es mi criterio, que debemos mantener una escucha activa con los niños para ver qué es lo que están viviendo los pequeños en su cotidianidad y siempre tener en cuenta cómo es qué el niño lo ve. En muchos casos por las presiones de los papás los niños terminan sintiendo que no están actuando de una manera correcta o están fallando en algo; debemos dejarlos vivir cada etapa para que puedan formar su propia personalidad, y demostrarles siempre que nuestro amor como padres es incondicional.
Carola.

